El sistema le sigue fallando a Nadia

El Estado como responsable

El Estado, conformado por todo el conjunto de instituciones públicas que garantizan los derechos de las mujeres. Esta estructura le falla a Nadia Peraza, una y otra vez. Así como le han fallado y le siguen fallando a muchas mujeres cuando ignoran sus relatos al considerarlos exagerados. En la mayoría de las ocasiones la declaración de la  víctima de violencia de género es tan normalizado por la sociedad que no se analiza el riesgo de la víctima, cuando los operadores de justicia juzgan a partir de sus prejuicios y estereotipos de género minimizando el relato de la víctima.

Motivo de su muerte 

El Estado le sigue fallando a Nadia cuando no visibiliza que su muerte se debió sólo por el hecho de ser mujer, eso no se refleja en los medios de comunicación, no se visibiliza en la lectura de la sentencia, no se discute entre pasillos por parte de los juristas, la misma prensa. La única RAZÓN QUE MOTIVÓ SU MUERTE ES POR EL HECHO DE SER MUJER.

Si bien es cierto es un agresor perverso, con indicios de canibalismo y necrofacia. Que entendía perfectamente lo que estaba haciendo, se evidenció que la relación de poder que existía entre él y su víctima no sólo era de agresiones emocionales, psicológicas físicas, su propia muerte, sino que su control hacia la víctima era absoluto, aún después de su muerte manipulo su cuerpo sin vida.

La única razón fehaciente del motivo de la muerte de Nadia fue por el hecho de SER MUJER, de ahí que se le denomina al tipo penal femicidio, como expresamente lo menciona Ley de Penalización de la Violencia Contra las Mujeres (2007), artículo primero.

A pesar de la crueldad de la muerte de Nadia SE sigue normalizando  los hechos, como una muerte  más de una mujer, solapando toda esa violencia con otros trastornos mentales del imputado.

Cuando el único MOTIVO DE LA MUERTE DE NADIA ES SER MUJER. Es lamentable, que Nadia; y otro sin fin de víctimas tengan que pasar por tanto dolor antes de su muerte y aún después de su muerte  demostró el nivel de poder sobre la víctima, en este caso no le bastó matarla sino se revelan indicios de canibalismo y necrofacia. Lo único que demuestra es el nivel de propiedad que consideraba sobre Nadia. A pesar de las constantes denuncias, medidas de protección, alarmas por parte de la propia víctima. Las cuales, fueron ignorados por el ESTADO Y LA MISMA SOCIEDAD.

Acaso existe un perfil perfecto para ser víctima de violencia de género, el sistema y la sociedad se percatan de la realidad, gravedad de los hechos de violencia de género. No le creen y mucho menos garantizan su integridad física. En casos de violencia de género el dicho de la víctima siempre será cuestionado una y otra vez.

Esto ocurre porque históricamente la mujer ha sido desvalorizada como ser humano y codificada. Lo cual, se refleja en los diferentes medios de comunicación, en la voluntad política para reformar y crear normas que garanticen sus derechos. A continuación un artículo al respecto https://catalinagonzalezcr.com/relaciones-de-pareja/la-importancia-de-un-abordaje-integral-en-los-femicidios/

No existe límite para la violencia género a nivel internacional

En España, Ana Orantes Ruiz, una mujer española de 60 años, el 17 de diciembre de 1997, en una entrevista televisiva, denuncia que ha sido víctima de violencia de género por muchos años, describiendo con detalles la crueldad del agresor quien era su exesposo. Eso fue suficiente para que su verdugo cometiere femicidio 13 días después, por haberlo expuesto públicamente. Por esa razón,  Ana Orantes fue quemada viva por su ex cónyuge, en el patio de su casa. A raíz de esa muerte tan cruel, España tiene actualmente la ley LO 1/2004, Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

En Argentina en abril 2017 en Gualeguay, Argentina, fue asesinada Micaela García, una joven de 21 años, militante del movimiento Evita y del movimiento “Ni una menos”, su femicidio fue perpetuado por una persona condenada con una pena de 9 años por la violación de dos mujeres, ocurrido con anterioridad a la violación seguida de femicidio Micaela, mientras estaba en el beneficio de libertad condicional. A raíz de su muerte, se obligó al Estado a la creación de la “Ley Micaela” que obliga la capacitación en temas de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que trabajan en la función pública.

En Colombia Rosa Elvira Cely, fue una mujer de 35 años, vivía en Bogotá Colombia quien fue atacada, torturada, violada y finalmente muere por la gravedad de sus lesiones porque su útero y trampas de Falopio fueron destrozados, desarrolla una peritonitis. El agresor desde el 2008 contaba con denuncia por golpear hasta dejar inconsciente a una trabajadora sexual, luego que esta le exigiera utilizar preservativo, en el 2012 fue condenado porque admite haberla violado.  El legado de Rosa Elvira en un caso emblemático de violencia de género se crea la Ley Rosa Elvira Cely. Les comparto el siguiente artículo https://catalinagonzalezcr.com/relaciones-de-pareja/feminicidio-la-violencia-mas-extrema-contra-la-mujer/

No importa las características de la mujer para ser víctima de violencia de género

Todas estas víctimas al agresor no le importaba su edad, educación, si tenía o no hijas/os, si trabajaba, no existe un perfil de víctima. No existe un perfil para ser o no ser una víctima creíble, todas las víctimas reaccionan diferentes y muchas sobrevivientes hasta años después son capaces de denunciar.

Es muy lamentable, que la normativa se tenga que reformar, cuando ocurren casos tan crueles, que terminan siendo públicos, porque si estos hechos no hubieran sido cometidos con tanta crueldad, se invisibilizan como una muerte más sin el tinte de género, que es su razón de ser.

Costa Rica sigue sin asumir su responsabilidad

Es muy indignante, que en Costa Rica les baste la imposición de una pena al agresor de Nadia, terminado con el juicio, quedando Nadia como parte de las estadísticas. Pero hoy todo sigue igual, el aparato estatal sigue realizando sus acciones revictimizantes para las víctimas de violencia de género. Sin compromisos serios que reformen normativa desde el ámbito educativo, social, judicial, administrativo y medios de comunicación.

Le sigue fallando a Nadia el sistema, a su hija y la madre de Nadia. Lo personal es político, lo que le ocurrió a Nadia también es responsabilidad de todos y todas.

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